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¿Casa nueva?, no gracias Goldoni

Alguien que ha construido casa o alquilado con intenciones de hacer mejoras sabrá que  no hay pesadilla más grande que esta.

En Venezuela, el ex presidente de la Cámara de la Construcción, Fernando Azpúrua, situó el déficit de viviendas en 1 millón 800 mil unidades y de acuerdo con los estándares internacionales, para poder abatir esta tasa negativa habitacional es necesario construir al menos el 1 por ciento de hogares, según el número de la población, para el que el problema se solucione en 20 años.  Resaltó que actualmente la industria está en su capacidad máxima y que con la situación de Venezuela no se pueden construir más de 100 mil viviendas al año, por lo que la solución es aumentar la capacidad de las fábricas de cemento, de acero, de PVC, de las fábricas de cerámica y de la mano de obra especializada y del transporte.

Entre tanto, representantes del Gobierno venezolano así como sus críticos coinciden en que el déficit habitacional es de unos 2 millones de viviendas, en un país de unos 29 millones de habitantes. El Gobierno acusa a sus antecesores del problema y la oposición alega que es una muestra del fracaso de la gestión del presidente Chávez, quien aporvechando este escenario,  lanzó a inicios de mayo la “Misión Vivienda Venezuela” (MVV) como una iniciativa para cubrir el déficit habitacional, poner en movimiento a la economía y generar empleo mientras el Producto Interno Bruto (PIB)comienza a recuperarse de una fase recesiva. La oposición duda de la efectividad del plan y acusa a Chávez de hacerlo con miras a los comicios presidenciales del 2012 .La MVV tiene como meta construir 2 millones de viviendas hasta el 2017. El plan de acción contempla edificar 150.000 unidades en el 2011, 200.000 en el 2012 y 300.000 anuales desde el 2013 hasta el 2017.

Pero si la intención es alquilar, olvídese,  el problema no es más fácil. Por ejemplo, los gerentes de inmobiliarias en Vargas, consideran que la nueva Ley de Inquilinato ha comenzado a acentuar el déficit de vivienda. “En este instrumento legal no hay equidad, la balanza se inclina a favor del arrendatario desprotegiendo  casi por completo los derechos de los propietarios”, dijo Julio Montañés de Inmobiliaria Árticas. Cuestionó el hecho de que al crearse la figura denominada Superintendencia Nacional de Arrendamiento, “los contratos que se firmen de ahora en adelante, en caso de aprobarse la Ley, deben lograr el “visto bueno” de esta instancia, además del precio que les será permitido cobrar a quienes decidan alquilar”.

En este confuso escenario del déficit de vivienda y alquiler en Venezuela, la agrupación teatral Escena de Caracas bajo la dirección de Costa Palamides, nos ofrece “La casa nueva”, en el Centro Cultural Chacao de El Rosal.

Esta obra es del italiano Carlo Goldoni, escrita en 1760, pero adaptada a la realidad actual, que no parece diferenciarse mucho del entorno en que fue concebida.

Con las actuaciones de Delbis Cardona, Nadeschda Makagonow, Betsabé Correa, Margarita Morales, Luís Vicente González, Félix Herrera, Fedora Freites y Ludwig Pineda, podemos disfrutar de esta obra, ambientada originalmente en Venecia, pero poco importa ese pequeño detalle, ya que la acción puede desarrollarse en cualquier lugar del planeta y seguro que allí también existirán problemas a la hora de reacondicionar un hogar.

La pieza cuenta la historia de una joven pareja. Anzoletto que es incapaz de contener las locuras de su mujer, Cecilia, en materia de modificación del “nidito de amor” donde habitarán, lo que obviamente – lo de obvio es para quienes han tenido que hacer remodelaciones – genera problemas económicos, dónde todos quieren meterse y opinar, nunca de la mejor manera y – claro – sin aportar  dinero para solventar los problemas de liquidez de la familia.

La puesta en escena es rica visualmente, y si bien es cierto que no vemos la construcción de la casa y sus constantes remodelaciones, somos testigos de todo lo que se hace en el plano de la casa, que es lo primero que despliegan los obreros, a quienes,  por cierto, Anzoletto no les ha pagado sus honorarios.

Otros también quieren cobrar las deudas producto de los préstamos hechos al atribulado Anzoletto y en un duelo de términos italianos, y latinos, con expresiones como Te deum, Habemus papa,  Berlusconi, se logra uno de los momentos más divertidos del montaje, a pesar de lo dramática que es la situación de cobro del dineros prestado.

Pero si los dilemas familiares no fueran pocos, encontramos a la reina del chisme, sí la criada, que cuenta a toda voz – pero que nadie lo repita para que no piensen mal de ella -  lo que sucede puertas adentro en esa casa.

Así, gracias a la muchacha de servicio, conocemos que la Señora de la Casa no soporta a su cuñada, quien ha tenido que mudarse con el matrimonio, porque no posee bienes que le permitan casarla con algún “buen” partido, aunque ya ella ha entregado su corazón a un joven, que al igual que la bella novia, tampoco tiene donde caerse muerto.

Lo que no se esperaba, es que el desafortunado novio de la hermana del acongojado dueño de la  casa es también primo de dos damas, parecidas a las hermanastras de Cenicienta,  que habitan en el apartamento superior de nuestros protagonistas. Tras los enredos normales de las comedias se logra que el tío Cristófolo, hombre de costumbres, rigor en su comportamiento, que rechaza las ceremonias, severo en el vestuario, hombre discreto, intachable en el plano moral, salve el honor de la familia pagando las deudas  y asumiendo el matrimonio de los jóvenes enamorados.

La moraleja, si les interesa saber, es que no debemos hacernos eco de las opiniones de los demás, sino hacer lo que mejor creemos para nuestro beneficio y el de los nuestros. Además la obra nos muestra la crisis de la burguesía que se preocupa por todo lo accesorio queriéndose emparentar falsamente con quienes tienen dinero.

Al final, es mejor arroparse hasta donde se puede, tener su casa sin exageraciones, y si uno se va a mudar, hacerlo dentro de sus posibilidades sin aparentar lo que no se tiene, para evitar tener el zapato o la bota de quien puede pretarnos el dinero, pero vaya usted a saber con qué intenciones, e intereses, o al menos, esa es mi Visión Particular.

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