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¿El cadáver de Bolívar descansará en Paz?

Mucho se ha comentado, hablado, criticado, exagerando, sobre el tema de la reexhumación de Simón Bolívar, y digo reexhumación, porque la primera fue entre gallos y media noche, y la segunda fue para ponerle la nueva bandera que tejieron en varias zonas de Venezuela, entre ellas Anzoátegui,  Sucre, etc.

La reflexión mía viene porque mucho se ha hablado, escrito, dicho, publicado, etc,  sobre el tamaño del esqueleto de Bolívar, que según la historia que conocemos, la de antes porque la de ahora dudo que alguien la conozca a cabalidad,  aseguraba que el Padre de la Patria era bien bajito y el esqueleto mostrado era como de mayor estatura.

Un artículo que circula por Internet, donde uno puede encontrar de todo, y debe creer la mitad de lo que lee, señala que Simón Bolívar media como 1.62 cm,  y que, además,  fue enterrado, según consta,  con su guerrera de gala y todas sus condecoraciones, mientras que en el esqueleto presentado, al parecer,   se observan centímetros de más. Además se menciona que la rodilla de la pierna izquierda del esqueleto de Bolívar se flexiona… pero no se parte.

De acuerdo a los historiadores, que relatan los sucesivos movimientos de tierra con el sarcófago de Bolívar, no hay elementos para suponer que los restos se encontraron a salvo de los elementos ambientales. Por ejemplo, citan que en Santa Marta, el cadáver de Bolívar fue enterrado tres veces, pues sus restos debieron ser trasladados, una vez por daños a la tumba por un terremoto (el féretro quedó parcialmente destruido), y otra vez por inundaciones en la Iglesia de Santa Marta, que dejaron expuesto el féretro y los restos al lodo y la humedad por un tiempo relativamente prolongado.

El dr. José María Vargas, cuando los restos de Bolívar llegan a Caracas, dictaminó que se encontraban en mal estado, específicamente  “deleznable” (a punto de volverse polvo), y oscuros debido a la exposición a la humedad. Relata que se lavaron los huesos, se barnizaron y se rearmaron con hilos de plata y plomo, no sin que se perdieran muchos de los huesos pequeños como las falanges de las extremidades.

Siguiendo con los artículos que circulan por Internet sobre el movimiento de los restos de Bolívar, cuando el cuerpo se pasa de la Catedral al Panteón Nacional, nadie reabre la urna, por lo que es de suponer que no hay cambios desde 1842 hasta 1878. Sin embargo, en 1913 se procede a la remodelación del Panteón Nacional debido a que el techo se cayó precisamente sobre la tumba de Bolívar, aplastando la tapa de la urna de plomo y la de madera, cayendo ambas sobre lo que quedaba del esqueleto, especialmente hacia el lado del cráneo.

Sobre la historia del traje de gala y las condecoraciones, los diversos escritos señalan que cuando los restos del Padre de la Patria llegan a Venezuela en 1842, ya el cuerpo de Bolívar era sólo un esqueleto, por lo que se sacan los huesos, se limpian, se barnizan, se rearman, pero no se viste a un esqueleto. Es de suponer que la ropa con la que fue enterrado quedó desintegrada por las inundaciones y el lodo que entró al féretro durante su permanencia en la Iglesia de Santa Marta. Si algo quedaba de esas telas, debió ser eliminado por quienes prepararon el cuerpo en 1842

En 1947, se efectuaron remodelaciones en la Cripta de los Bolívar en la Catedral, encontrándose que todas las tumbas habían sido profanadas, excepto la de María Antonia Bolívar. Lo curioso es que entre los restos esparcidos, el doctor José Izquierdo encuentra los restos de un cráneo que, no sólo se encontraba barnizado, tal como relata Vargas que se hizo con el de Bolívar, sino que muestra signos de haber sido sometido a una autopsia. El único miembro de la familia Bolívar cuyos huesos estaban barnizados y que fue sometido a autopsia fue Simón Bolívar, por lo que Izquierdo acude a la Asamblea Nacional Constituyente de la época, y una comisión encabezada por Andrés Eloy Blanco y conformada por Mario Briceño Iragorry, Vicente Lecuna y Rafael Caldera entre otros, dictamina, sin abrir la urna (por lo menos que se sepa) y con apoyo de “testimonios” de miembros de la Academia Nacional de la Historia, que los restos del Panteón son los del Libertador.

El cráneo de la Cripta de los Bolívar desaparece después del Golpe de Estado de 1948, y el relato de los hechos sólo queda plasmado en un libro titulado “El cráneo del Libertador” editado en 1955 por el Dr. José Izquierdo.

Hasta aquí parte de esa historia que circula en la red y a la que muchos hacen referencia al criticar la decisión de Hugo Chávez de, al mejor estilo CSI, decidir que era hora que alguien se hiciera cargo del esqueleto más famoso de la historia de Venezuela, y diera respuestas sobre qué o quiénes mataron a Bolívar.

Con respecto a esta nueva bandera para el sarcófago de Simón Bolívar, el espectáculo se inició en la Plaza Bolívar de Caracas  Durante el inicio de este acto, el ministro de Interior y Justicia, Tareck El Aissami, manifestó: “Hoy, en este mediodía hermoso, lleno de pueblo, extraordinario, las manos de las mujeres venezolanas inician la confección de la Bandera Nacional que va a cubrir el sarcófago dónde reposan los restos del Libertador”. Durante el inicio de esta actividad, el ministro El Aissami estuvo acompañado por la presidenta de la Asamblea Nacional (AN), Cilia Flores; el primer vicepresidente de la AN, Darío Vivas; la jefa de Gobierno del Distrito Capital, Jacqueline Farías; el alcalde del municipio Libertador, Jorge Rodríguez, y la militante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) Tania Díaz, quienes entregaron la franja azul que formará parte del tricolor nacional, para el inicio de la confección de la primera estrella.

“Hacemos entrega de esta franja azul, reflejo del infinito cielo y mares que nuestra patria, a las mujeres patriotas que darán inicio a la confección de la Bandera Nacional”, manifestó el Ministro.

Recordó que después de Caracas, la franja azul de la bandera se llevará a Barcelona, estado Anzoátegui; luego se trasladará a Cumaná, Margarita, Barinas, Mérida, Trujillo y Guayana. Declaró que participarán en la confección del Pabellón Nacional la comunidad indígena Piaroa, así como mujeres de la parroquia Catia, de Caracas.

El presidente Chávez explicó que la Bandera venezolana estará sobre el féretro del Libertador para que así esté a la vista, y no como la que se encontró en el momento de hacer la exhumación a los restos óseos del Padre de la Patria, el viernes pasado, en el Panteón Nacional, que estaba dentro del sarcófago.

Las intenciones de estos actos solamente las conoce Chávez, lo demás son elucubraciones, que si fue por enmendar la historia, que si fue para hacer un pacto  de santería, y eso guardaría relación con el traslado de las “cenizas” de Manuelita Sanz, o que fue para sentir el espíritu de Bolívar y demostrarle que sólo Hugo Chávez es capaz de seguir la obra de El Libertador.

Lo que sí es cierto, y nadie puede dudarlo, a menos que esté ciego, no físicamente, sino, lo que es peor, mentalmente, que este acto es una provocación para desligarse de las innumerables críticas sobre la mala gestión presidencial, el caso de la comida podrida de Pdval, la ineficiencia en los servicios públicos, que aunque suspendió el racionamiento eléctrico,  los apagones siguen a la orden del día,  principalmente en el interior del país, y casos como las relaciones con las FARC, la corrupción en los ministerios, la matraca en los funcionarios, el servilismo de funcionarios que deberían ser independientes en sus acciones, como por ejemplo la Fiscal General de la República, la Defensora del Pueblo, o el Contralor General, por sólo citar algunos casos, no porque no haya más, y sin dejar de mencionar la baja credibilidad de la gestión administrativa.

Cuántos otros espectáculos tendremos que ver los venezolanos en estos tiempos, lamentablemente no sabemos, y lo que es peor, muchos caen en ese juego de criticar todas las acciones que hace y deja de hacer el Gobierno, como siguiendo la pauta oficial, olvidando que a ese porcentaje que se hace llamar “ni – ni”  le importa poco, o nada, tanto el espectáculo como los que lo critican, y realmente lo que desean son soluciones a sus graves e inmediatos problemas, y ningún bando parece entenderlo; uno porque no tiene la capacidad de manejar un país, que le quedó grande, y el otro que su mueve al son de Chávez.

Después de toda esta reflexión, y de mi Visión Particular de este tema, ¿será que Bolívar estará descansando en Paz?, o mejor aún, ¿será que nosotros podremos descansar en Paz? 

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