• Perfil

  • Categorías

  • Archivos

  • Visitas

    contador de visitas para blog
  • Consummatum est

  • Mirada Teatral

¿Era necesaria Muerte en Alto Contraste?

Para que una publicidad sea efectiva debe satisfacer la premisa básica que sustente su mensaje. Esta teorización viene al caso por la campaña de merchandising que precedió a Muerte en Alto Contraste, la película más reciente de César Bolívar.

Antes del estreno de la cinta, por todas partes podía verse y oírse, en Programas de Radio, TV y en afiches promocionales como se vendía la imagen de Norelys Rodríguez en su debut protagónico, a lo que yo diría que si  bien es cierto que es la primera aparición de ella en el cine, decir protagónico es como algo exagerado.

Partiendo de la historia, Muerte en alto Contraste se centra en las acciones de Gabriel,  un policía élite con un pasado familiar y una meta: La Venganza. Paralelamente, está la trama de Grillo, un periodista de sucesos,  que se las ingenia para estar en el sitio de los acontecimientos, incluso antes que llegue la policía y con el anhelo, como todos comunicador, de encontrar la historia  que le de la fama y fortuna que tanto desea.

Para interpretar a esta dupla policía – periodista César Bolívar seleccionó a Erich Wildpret, tal vez el mejor actor que en la actualidad tiene el cine venezolano, por la versatilidad al interpretar distintos roles, y a Juan Manuel Laguardia, quien en algunos momentos recuerda con su actuación a otra película de César Bolívar: Domingo de Resurrección (1982),  que al igual que ahora, hacía pareja de Carmen Julia Álvarez.

Acompañan a  Wildpret y a Laguardia actores como Julio Alcázar, el fallecido Juan Manuel Montesinos (1950 – 2009), así como la ya nombrada Carmen Julia Álvarez, Luigi Sciamanna, en una caracterización interesante como el matón de turno que merece elogios, y Dimas González, quien luce en su papel de Santero, junto a pequeñas participaciones de Alberto Alifa, Nohely Arteaga, Manuelita Zelwer, y Loly Sánchez.

El debut de Norelys Rodríguez, quien interpreta a Raquel, fue precedido de una extensa campaña de promoción, ya explicado al principio, que nos vendió a la novel actriz  como una psicóloga con vocación de trabajo social, y que dirige una Fundación de ayuda al menor. Debo decir que salvo una escena donde ella acaricia el rostro de una niña pequeña en lo que parece ser el final de una terapia de grupo, la sensibilidad como profesional de la psicología no se ve en ninguna parte y la mencionada Fundación no pasa de un pequeño cartel en la puerta de su oficina, dentro de lo que parece más bien una escuela privada.  Lo de la Fundación sirve para otras cosas en la trama.

Sobre la relación amorosa entre Gabriel y Raquel es un añadido o excusa para poder ver la figura de la modelo y mostrar cierta sensibilidad humana, además del ansia de venganza, en el personaje principal. Sin embargo, si uno elimina esta relación y el personaje de la psicóloga, la trama poco o nada cambiará, así que es difícil creer que se está en presencia de un debut protagónico, lo que sí esperamos es que Norelys Rodríguez  pueda tener mayor figuración en el cine nacional, más allá de su incuestionable belleza física.

Entrando en otra materia, en el de la dirección, se menciona que  Bolívar propone un film de corte clásico, que logra captar la atención del público, yo diría que es demasiado clásica su aproximación a este cine de acción, o demasiado vista, la escena de los perrocalenteros recuerda mucho a la misma situación en Homicidio Culposo (1984 siendo la película más taquillera  para su época), así como algunas acciones policiales recuerdan otra cinta de Bolívar, me refiero a Colt Comando (1986), junto al uso ¿y abuso? de los primero planos, además de varios desenfoques ¿intencionales, problemas de la sala, problemas en mis ojos?, dan una sensación de película de vieja escuela, aquella que caracterizó el cine nacional durante los años 80, y que hoy en día se considera como etapa superada; por lo que habría que preguntarse, como abogado del Diablo ¿hace falta este tipo de cine, o ya la cinematografía nacional estaba encaminada hacia otros niveles?  

El guión, producto de las mentes de José Antonio Varela, José Luis Varela y César Bolívar, tiene momentos interesantes, hasta el título llama la atención, aunque creo que la historia de Grillo pudo ser más explotada, sacarle más jugo, porque ahí radica lo interesante de la trama, la otra, la que se refiere a la venganza de Gabriel, está  un tanto visto ya, mientras que la del periodista era mucho más interesante.

Muchas veces he aclarado que no uso referencias de otros, ni comentarios que no me son propios, pero aquí haré una salvedad para  copiar textualmente la opinión de Alfonso Molina sobre lo que para él es una de las debilidades de esta cinta “La otra —y más importante— es el asesinato de los padres de Gabriel a finales de los años ochenta. En esa época,  no había guerrillas en Venezuela y los líderes de la izquierda radical —como Douglas Bravo, Julio Escalona o David Nieves— se habían ido incorporando a la vida política legal. Tampoco el dilema era entre la democracia y la subversión izquierdista, como declara uno de los personajes. El sistema democrático de esa época no estaba amenazado por la guerrilla sino por los propios errores de la vieja élite política en el poder, bastante miope como demostró la historia. Sólo el 4 de febrero de 1992, con el primer intento de golpe de Estado impulsado por Hugo Chávez, se atentó contra la democracia. Después ya sabemos lo que pasó. Esta imprecisión histórica —llamémosla así— pareciera responder más a una necesidad dramática del guión que a una situación histórica veraz. Sólo logro recordar la masacre de Cantaura, en octubre de 1982, bajo el gobierno de Luis Herrera Campíns, y la de El Amparo, también en octubre pero de 1988, bajo el gobierno de Jaime Lusinchi, pero éstas tienen características diferentes, terribles y muy extrañas”. Así lo publicó Molina, lo demás son interpretaciones de cada quien.

Muerte en Alto Contraste es triunfadora del Festival del Cine Venezolano de Mérida de 2009, obtuvo los premios a la dirección de César Bolívar (compartido con Eduardo Barberena por Cheita, una casa para maita), a Erich Wildpret como actor principal, a Johnny Febles por la fotografía y a Julio César Bolívar y Jonathan Pellicer por el montaje.

Nunca he estado, ni estaré, en contra del cine nacional, creo que es un esfuerzo titánico en un país donde hacer cine es cada vez más complicado, difícil, caro de producir, y víctima de los vaivenes de la política de turno, aunque afortunadamente esto último pareciera que está cabiando gracias a los aportes de diversos sectores por tener un “pote” de dinero que permita financiar la actividad sin depender del Estado, pero sí creo necesario que quienes vamos al cine y pagamos nuestra entrada, debemos  tener  voz en las cosas que se hacen y la  manera que se hacen, o al menos, esa es mi Visión Particular.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: