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La perfección no depende de la belleza de un cisne sino de una psiquis estable

La perfección puede ser un obstáculo en la vida, cuando dejamos que ese sentimiento nos aísle de otras realidades y otras necesidades, como se ve en ‘La pianista’, de Michael Haneke

Ahora bien, si la búsqueda de la perfección está impulsada por presiones externas, familiares, y por alucinaciones internas, entonces la mesa está servida para generar más de un mal psicológico.

Esto es, a grandes rasgos lo que nos trae Darren Aronofsky en su más reciente producción cinematográfica, El Cisne Negro, que narra la historia de Nina (Natalie Portman), una bailarina en una compañía de ballet de Nueva York cuya vida, como todos los de su profesión, se consume totalmente con la danza. Ella vive con su madre, también bailarina retirada, Erica (Barbara Hershey), que apoya, exageradamente, las pretensiones profesionales de su hija. Digo exageradamente, porque se ve que es una relación enfermiza, donde la madre desviste todas las noches a la hija, como si se tratase de una muñeca, y hay obsesión en la madre al pintar los cuadros donde la protagonista en los lienzos siempre es Nina.

Cuando el director artístico Thomas Leroy (Vincent Cassel) decide sustituir a su estrella Beth MacIntyre (Winona Ryder) para la producción que abre su nueva temporada, El Lago de los Cisnes, Nina es su primera opción al pesar en el Cisne Blanco, pero este montaje tiene una peculiaridad, que es que la misma primera bailarina hará los dos papeles, vale decir: El Bien y El Mal. Se sugiere que Nina tiene competencia en la nueva bailarina de la compañía, Lily (Mila Kunis), que también impresiona a Leroy. Creo que esto en el desarrollo de la trama es más para enredar al espectador que para crear la confusión real en Nina.

El tema de Beth, que era la bailarina principal, es importante destacar porque demuestra lo despiadado que es el ser humano, a la hora de que a alguien le llega la edad del retiro y cómo son desechadas porque ya cumplieron su faceta.  Por su puesto, Beth no se lo toma con la gracia de una bailarina y ebria en una recepción, increpa a Nina con envidia contándole de las maniobras de Thomas para aprovecharse de ella, además de que indirectamente le refleja el tipo de destino que a la larga le aguarda.

El Cisne Blanco es la imagen de la inocencia y de la gracia, papel en el que Nina se siente cómoda, en su zona de confort,  mientras su hermana, el  Cisne Negro, representa la astucia y la sensualidad, lo que se traduce en la lucha de los opuestos, pero ahora en una misma persona, lo que tampoco es tan raro, ya que todos tenemos nuestr Doctor Jekyll and y Mister Hide dentro. He ahí el thriller psicológico que nos muestra y en el que nos envuelve esta película. 

Nina busca su lado oscuro, con imprudencia que llega a destruirla, y en el camino hay escenas que no son aptas para todos, por su contenido sexual, y puede incomodar a más de uno en la sala 

Esta búsqueda se aplica en este caso a la danza, pero igualmente pudiera ser en el cine, el teatro y la televisión. ‘Cisne negro’ nos habla de lo que debe sacrificar un intérprete para encarnar un papel.  En cualquier caso, incluso en el deporte, o la vida “civil” (abogados, ingenieros, profesiones y oficios alejados de las artes) dejar salir el lado negativo puede llegar ser como abrir la caja de Pandora que era mejor dejar bajo llaves.

Natalie Portman, al igual que lo hiciera en StarWars como la Padmé Amidala, conoce el lado B de su personaje, empeñado en satisfacer a todos (Mamá, director de la compañía, amigas bailarinas y su subconsciente), que si bien logra alcanzar su objetivo final, aplausos de pie en su doble interpretación, tiene el mismo final de la protagonista de El Lago de Los Cisnes.  

A la salida del cine muchos dicen que la película es un drama, una tragedia, y tiene razón: El Lago de Los Cisnes es un drama, una tragedia musical. Hablando de la parte musical, se logran momentos de gran tensión con el uso de las partituras, no solo del propio ballet del El Lago, sino los acordes son precisos para marcar los estados de ánimo de Nina, incluso los sexuales, y más de un salto provocó la música en la sala.

Que es una película predecible, sí hay que admitirlo, porque está basado en un ballet mundialmente conocido y uno sabe de qué va la trama. Sin embargo,  y aquí está lo realmente atractivo,  si uno elimina o saca de contexto el montaje del ballet, puede situar la trama en cualquier arte u oficio, porque tiene que ver más con la superación personal, en el mejor de los sentidos, pero también con las presiones que debemos soportar en el camino de la perfección, más cuando se cuenta con una madre disfuncional que quiere proyectar su frustración a través del logro de retoño, sea hija o hijo.

Como siempre…no todos contentos

La película mereció el Oscar para la actuación de Natalie Portman y de inmediato se produjo lo que se ha llamado desde hace unos años la maldición del premio, el ejemplo son los inmediatos divorcios de actrices ganadoras del Oscar, como Sandra Bullock, Kate Winslet, o Hilary Swank, entre otras. En este caso no hubo divorcio, porque Portaman no está casada, pero si se generó una matriz de opinión en contra de su embarazo sin estar legalmente unida al padre de la criatura, el coreógrafo Benjamín Millepied, con quien trabajó en el filme que la hizo acreedora a la estatuilla.

El ex gobernador de Arkansas, quien fue candidato a la presidencia de la Unión Americana, Mike Huckabee, resaltó en una entrevista concedida al programa de Mike Medved, que no está de acuerdo con el hecho de que Portman aún no esté casada y ya espere un hijo. “La gente ve a Natalie Portman o a otras estrellas de Hollywood que dicen: ‘No estamos casadas, pero igualmente tenemos nuestros bebés y están perfectamente’”, subrayó el político. Al discurso de Huckabee se sumó también el director del programa, Michael Medved, quien criticó las palabras de agradecimiento que dio la joven al recibir el Oscar a Mejor Actriz.

Pero las críticas no vinieron solamente desde el lado moralista, sino que se rompió un secreto cuando Sarah Lane, la ballarina que ejerció como doble de cuerpo de Portman, le restó importancia al Oscar de la actriz porque dijo que tan sólo el 5% de las escenas de baile eran de Portman. “Es imposible que en 1 año se aprenda lo que yo hice durante 21”, dijo Lee, miembro del American Ballet Theatre,  molesta porque los productores estaban tratando de crear esta fachada de que Natalie Portman se había convertido en una ballerina en un año y medio.

“De modo que yo sabía que no querían darle publicidad a nada acerca de mí. Lo más desafortunado de todo es que, como bailarines profesionales, trabajamos muy duro, pero la gente cree que es lo suficientemente fácil como para hacerlo en un año. Eso es lo que me molesta más”, dijo Lee.

Pero no sólo Portman usó un doble de cuerpo, también Mila Kunis fue doblada por una ballerina profesional, la solista del American Ballet Theatre, Maria Riccetto.

Según Dance Magazine, los productores llegaron al eliminar a Lane del video tras cámaras que recopilaba algunos de los efectos visuales de la película.

Como conclusión, El Cisne Negro es una película, si bien predecible, que tiene momentos muy interesantes de ver y no se puede negar que el trabajo actoral de Natalie Portman, tal vez no así su ejecución dancística, es merecedor del Oscar a mejor actriz, o al menos,  esa es mi Visión Particular.

 

PD Para Y.  porque estuvo ahí, aunque sé que se sintió incomoda.

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