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En 1930 nace una historia… En el 2011 es ya una leyenda

(A 4 manos como en un piano)

El año 1930 será recordado por varios acontecimientos. Por ejemplo, el 2 de marzo fallece en la población de Vence (Francia), David Herbert Lawrence,  escritor británico, uno de los más influyentes en lengua inglesa del siglo XX y autor, entre otras  obras, de “El amante de Lady Chatterley” publicada en 1928.  El 13 de mayo muere  en  Polhogda (Noruega), Fridtjof Nansen, explorador  noruego precursor  de  la primera expedición  polar  noruega.  También  fue  el  creador  e  ideólogo del  Pasaporte  Nansen,  que permitió la repatriación de 450.000 prisioneros de la I Guerra Mundial de  26 países. Por esta acción recibió el premio Nobel de la Paz de 1922.

El 7 de julio en  Crowborough  (Reino  Unido),  fallece  el  médico  y  escritor escocés  Arthur Conan Doyle. Afortunadamente, 1930 no es un año solo de muertes, ya que el 5 de agosto Neil Armstrong, astronauta norteamericano, que se convertirá en el  primer hombre en pisar la Luna, nace en la granja de su abuelo en Wapakoneta (Ohio, EE.UU.).

También,  el 13 de enero y tras  haber aparecido en  15 cortometrajes de  animación que le otorgan  gran popularidad, en Estados Unidos, la compañía King Features Syndicate solicita a Disney licencia  para lanzar al ratón Mickey  Mouse  y a sus compañeros en  una serie  de  tiras cómicas. Walt  Disney da su conformidad y este día ve la luz la primera serie de tiras cómicas de Mickey  con guión escrito por el propio Walt Disney. Los dibujos salen de la mano de Ub Iwerks y el  entintado es obra de Win Smith.

Pero y en Venezuela ¿qué estaba pasando?

Cuenta la historia que el 15 de Enero de 1930,  se realizó una reunión en la Escuela de Música y Declamación de la Academia de Bellas Artes de Caracas (hoy, “Escuela de Música José Ángel Lamas”)

Este encuentro, promovido por instancia de los profesores Luis Calcaño Díaz, Ascanio Negretti Vasconcellos y Simón Álvarez, y por convocatoria del maestro Vicente Emilio Sojo, es el inicio de  la que sería, años más tarde, la institución musical más firme creada en Venezuela.

Un grupo de 26 ilustres y visionarios músicos creó en esta fecha la Orquesta Sinfónica de Venezuela, que el 24 de junio de ese mismo año, con 40 profesores, realizó su primera presentación pública, dedicada, según reza el programa de mano: “… a los altos funcionarios del Estado, a los artistas, literatos y a la muy culta sociedad caraqueña…”.

Han pasado 81 años de aquel día inaugural, y por la Oquesta han pasado  Wilhelm Furtwängler, Igor Stravinsky, Eugene Ormandy, Otto Klemperer, Sergio Celibidache, André Kostelanetz, Héctor Villa-Lobos, Carlos Chávez, Pierre Boulez, Eduardo Mata, Mstislav Rostropovich, Jascha Heifetz, Henryk Szeryng, Arturo Rubinstein, Claudio Arrau, Martha Argerich, Yo-Yo Ma, Pablo Casals, Wilhelm Kemp, entre muchos otros, demostrando que este grupo inicial no estaba equivocado y que en Venezuela, en materia de música, hay “con qué”.

La lista de directores que han pasado por la  Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV) incluye nombres como los de los maestros Vicente Emilio Sojo, Vicente Martucci, Ángel Sauce, Antonio Estévez, Gonzalo Castellanos, Georg Schmoehe y Eduardo Marturet.

La OSV viajó por primera vez al exterior en 1951, y se presentó en Lima, Perú y en Colombia en las ciudades de Barranquilla y Cartagena. En 1953 se presenta en La Habana, Cuba, en el marco de los actos de celebración del centenario del nacimiento de José Martí. Los conciertos tuvieron lugar en el Teatro Auditórium, el Palacio Nacional y en la Catedral de la capital de la isla. En 1964 interviene en el “Festival Casals” en San Juan de Puerto Rico. En 1976 viaja a Costa Rica y Panamá, presentándose al año siguiente en Managua, Nicaragua. Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia son visitados por la orquesta en 1980, y en el año 1981, año en que le fuera otorgado el honroso título de “Patrimonio Artístico de la Nación”, emprende una de sus más relevantes giras a seis países europeos: Holanda, Alemania, España, Suiza, Austria y Francia.

En  1998 visitan Portugal, donde se presentan en la Expo-Lisboa 1998 y se convierte en la primera orquesta sinfónica en realizar un concierto en toda la historia de la ciudad de Funchal, Isla de Madeira. En el año 2005, en el marco de su Septuagésimo Quinto Aniversario, realiza una gira por varias ciudades de Italia en homenaje al Bicentenario del Juramento del Libertador Simón Bolívar en el Monte Sacro, Roma. En el año 2007, la orquesta se dirige a la Federación Rusa siendo la primera orquesta venezolana en hacerlo, presentándose en las ciudades de Izhevsk, Votkinsk (ciudad natal del compositor ruso Peter Ilich Tchaikovsky), Moscú y San Petersburgo, causando una impresión en el público que llenó las salas, al escuchar obras de compositores venezolanos.

La visión de quienes han pasado por la OSV ha permitido que Caracas cuente con un teatro como el Teresa Carreño, una obra que se logró como se dice ” a pulsito”, ya que desde  la década de los sesenta y principios de los setenta, el maestro Pedro Antonio Ríos-Reyna, entonces presidente de la Sociedad, comenzó las gestiones para conseguir un teatro propio de manera que la orquesta pudiese, como la mayoría de las orquestas importantes del mundo, realizar sin contratiempos sus ensayos y conciertos regulares.

La muerte sorprendió al Maestro, pero la semilla logró germinar y el 19 de Abril de 1983, la Orquesta Sinfónica de Venezuela inaugura su sede permanente, la “Sala Ríos-Reyna”.

Ópera, ballet, musicales, música de cámara, series de conciertos, grabaciones de soundtracks, variados espectáculos sinfónicos, entre así como conciertos didáctico-infantiles, navideños, de música folclórica y popular, rock sinfónico y tangos, entre otros, han estado en el repertorio de la Orquesta, demostrando que se actualiza y sus músicos son capaces de interpretar todo género.

La  trascendencia de la OSV y su permanencia en el tiempo es gracias al apoyo que siempre le han dado sus miembros al trabajo en conjunto, teniendo dentro de la Orquesta músicos que llevan 40 años en la institución, algo que en un país como el nuestro – donde todo cambia y las lealtades a veces son efímeras – es ya toda una proeza de constancia y dedicación.

Para el año 2011 la Sociedad Orquesta Sinfónica de Venezuela tiene como director titular a Theodore Kuchar y su Junta Directiva está constituida por los profesores Alejandro Montes de Oca, presidente; Juan Carlos Navas, vice-presidente; Susana  Salas, vocal; Andrés Eloy Rodríguez, secretario de publicidad y propaganda; y Ernesto Niño, secretario de actas.

Como 81 años se dicen fácil pero se demuestran con hechos, la OSV ofreció en su casa – la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño – un reconocimiento a los hombres y mujeres que día a día trabajan, como hormiguitas, para lograr que la orquesta sea el “alma de nuestra historia musical”,  para aquellos que hacen posible que las notas sonoras lleguen a todos y se recordó a quienes ya no están físicamente pero quedan en el recuerdo de los miembros.

Pero un Aniversario, y menos en Venezuela, no es celebración sin música, por lo que la cumpleañera ofreció a su público un Concierto para demostrar lo que son y seguirán siendo en el campo de la interpretación…pero como este es un escrito a 4 manos, como una buena y sincronizada pieza, cedo la batuta…

 ¡En concierto!

“La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón.”

                                                           Magdalena Martínez (flautista española) 

Desde niña he sido una melómana. Recuerdo que escuchaba música a toda hora; mientras comía o me bañaba conjugaba mis fantasías con notas del pentagrama y hasta soñaba en clave de Sol Mayor. Mis hermanas también compartían mis gustos, pero no precisamente por los mismos ritmos y nuestra madre no dejaba pasar una oportunidad de convertir la letra de algún bolero  en parte de sus conversaciones. Así que me crié en un ambiente musical, por así decirlo, de la mano de Radio Rumbos, YVKE Mundial y Radio Nacional.

Esta última realmente  fue mi gran favorita, escuchar a los clásicos era para mí el nirvana, un paraíso de colores donde la magia se hacía en matices y la imaginación no tenía límites.

Las melodías interpretadas por una orquesta de algún recóndito lugar que jamás había escuchado, siempre tenían un significado especial en mi alma. Ya fuera una Sinfonía de Beethoven o un concierto de Mozart, sostenía un efecto en mi espíritu y una sensación de alcance a la fibra humana en mí propio yo.

En mi hogar, me veían como un bicho raro, cuando tarareaba a todo pulmón un pasaje de la poética “Traviata” de Verdi o hacía en el aire movimientos como si tocara un violín, o peor, cuando con un lápiz dirigía una orquesta imaginaria…. realmente eso me divertía (aún hoy me divierte).

Todos esos recuerdos de la niñez se volcaron en mi mente a principios de noviembre de este año, cuando acompañada de mi maravilloso amigo Francisco, asistimos al concierto Aniversario de la imponente Orquesta Sinfónica de Venezuela, en la fantástica Sala Ríos Reina del Teatro Teresa Carreño.

Para tal oportunidad el invitado de honor fue el Concertino Principal de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, Martin Chalifour quien nos interpretó magistralmente  Concierto para violín y orquesta Op.14 de Samuel Barber y la Romanza N° 2 para violín y orquesta en Fa mayor Op. 50 de Ludwig van Beethoven.
Samuel Barber nació en Pensilvania Estados Unidos, en 1910. Considerado como un niño prodigio, comenzó a tocar el piano a los seis años y a componer a los siete. Trató de evitar el experimentalismo de otros compositores estadounidenses de su generación, prefiriendo hasta casi el final de su vida (Nueva York, 1981) ceñirse a formas y armonías musicales relativamente tradicionales.

La mayor parte de su obra es exuberantemente melódica y ha sido descrita como neorromántica, a pesar de que en algunos de sus últimos trabajos, particularmente el Tercer Ensayo para Orquesta y la Danza de la Venganza de Medea, despliega un uso magistral de las percusiones, un mayor vanguardismo y efectos neo-Stravinskianos. (Tomado de Heyman, Barbara B: Samuel Barber: the Composer and His Music. Nueva York: Oxford University Press, 1992)

Beethoven, genio musical nacido en 1770 en Bonn, a orillas del Rin (Alemania), compuso pocas obras para violín y orquesta. Esta obra en particular proyecta imágenes de un hermoso amanecer con un colorido sin igual en sus matices, como relucientes rayos de sol y brisa fresca en comunión del Creador. El violín recorre un prístino camino libre de excesos, que en más de una ocasión me hizo suspirar.

La orquesta también interpretó la Obertura de la Opereta “Mozart”, del compositor, cantante, pianista, director de orquesta y crítico musical Reynaldo Hahn (1874-1947), nacido en Venezuela, pero radicado desde muy niño en Francia.

Mozart es la historia sobre las aventuras ficticias del compositor austríaco que llevaba este famoso nombre en una visita a la capital francesa. Fue estrenada en el Teatro Edouard VII de París, el 2 de diciembre de 1925.

Para terminar la velada, bajo la batuta del Director Artístico de la Orquesta Sinfónica de Venezuela Theodore Kuchar, escuchamos la Sinfonía N°5 en Si bemol mayor Op.100 de Sergei Prokofiev, escrita por este en escasos dos meses, compuesta por cuatro movimientos: Andante, Allegro marcato, Adagio y un Allegro giocoso.

Esta sinfonía es la más popular de las siete que aparecen en el catálogo de Prokofiev. Aunque el autor la concibió esencialmente como “la expresión de la grandeza del ser humano”, muchos han visto en ella una página musical impregnada de un sentimiento de victoria. De hecho el estreno de la obra, que fue llevado a cabo en Moscú el 13 de enero de 1945, bajo la dirección del mismo Prokofiev, coincidió con una importante derrota de los nazis por parte del ejército soviético. Años más tarde, cuando la música de Prokofiev fue víctima de la censura del régimen de Stalin, la Quinta Sinfonía fue una de sus pocas obras que no fueron condenadas. (Tomado del programa de mano)

Debo confesar que en la actualidad, por razones laborales no tengo la suerte  de asistir con regularidad a los conciertos de música académica, y mis pocos conocimientos  de la misma los tengo gracias a que entraba furtivamente a las excepcionales clases de piano dictadas a mis príncipes adorados por sus talentosos profesores, principalmente la Maestra venezolana Olga López. Sin embargo, cuando me siento en una butaca a escuchar al intérprete de un instrumento, a observar como mágicamente puede cambiar mi estado de ánimo con las primeras notas, me pierdo en el tiempo y siento un placer tan profundo que olvido que soy una ignorante en el asunto; lo que sí me consta de primera mano es cuanto esfuerzo, trabajo y determinación tienen que dedicarle los músicos a su arte, para conseguir transmitir sentimientos a través de sus melodías.

 Yosmar Herrera

La música es sentimiento, pasión, más allá del instrumento que se ejecute, es el poder transmitir en notas un pensamiento, un momento histórico, o simplemente una emoción, que es lo que al final buscamos también al escribir; dar un punto de vista, una mirada personal o simplemente  una Visión Particular, en este caso a 4 manos.

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