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Él no es Carlos Marx ¿lamentablemente?

PhotobucketAl entrar en la sala lo primero que uno siente es que está en una alcantarilla de cualquier ciudad, país o continente, afortunadamente sin el olor típico de estos lugares.

La mente nos puede llegar a jugar episodios que nos hacen olvidar quiénes somos y sustituir nuestros recuerdos por los de otra persona. Un ejemplo de ello sucede en la serie de televisión “Once Upon a Time” donde todos los personajes han olvidado que pertenecen a cuentos de hadas y creen que viven en un pueblo, dominado por la Alcaldesa, que no es otra que la “bruja mala”.Photobucket

Asumir personalidades que no son las nuestras por otras que creemos más sofisticadas, con vidas mejores, son maneras de huir de la realidad, y tratar de mejorar nuestro entorno, cuando en realidad no estamos logrando el cometido.

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En esta alcantarilla, que en realidad es la sala Espacio Plural del Trasnocho Cultural, nos hace pensar que – al igual que los personajes, estamos en otro lugar y es ella  -la mujer-  la que vemos en primera instancia y nos trae de nuevo a la realidad, una que parece tan cotidiana, que se nos hace demasiado reconocida, con el añadido de que ahí están matando a indigentes, para más señas, quemándolos, sensación que está presente en toda la obra.Photobucket

Y ya que hablamos de esta obra es necesario decir que se trata de “Yo soy Carlos Marx”, de Gennys Pérez, quien también es la directora. Este montaje se está presentando en Espacio Plural, con las actuaciones de Karl Hoffman y Flor Elena González.

Ella, a quien en primera instancia conocemos como  Jenny von Westphalen,  espera a su marido – que no es otro de Karl Marx – que llega del trabajo, o más bien de tratar de conseguir dinero con la venta de su libro, uno que tiene años escribiendo.Photobucket

Más allá de las consideraciones políticas, y sus escritos sobre la sociedad, la economía y la política, que se conocen colectivamente como el marxismo, sostienen que todas las sociedades avanzan a través de la dialéctica de la lucha de clases, se puede decir que  Karl Marx  fue un incomprendido.

Sostuvo que la sociedad bajo el socialismo, sería regida por la clase obrera en lo que llamó la “dictadura del proletariado”, el “estado obrero” o “democracia obrera”. Marx creía, de acuerdo a su biografía en Wikipedia,  que el socialismo sería, a su vez, eventualmente reemplazado por una sociedad sin Estado y sin clases llamada comunismo puro. Junto con la creencia en la inevitabilidad del socialismo y del comunismo, Marx luchó activamente para la implementación del primero (el socialismo), argumentando que los teóricos sociales y las personas desfavorecidas debían realizar una acción revolucionaria organizada para derrocar el capitalismo y lograr un cambio socioeconómico.Photobucket

Pero mientras que Marx se mantuvo como una figura relativamente desconocida durante su vida, sus ideas y la ideología del marxismo comenzaron a ejercer una gran influencia sobre los movimientos socialistas poco después de su muerte. Fue Vladimir Ulianov (Lenin) el primer teórico-práctico que desarrolla el pensamiento de Marx y lo lleva a la práctica.

La vida personal de este pensador, filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío no es menos interesante.   Marx tuvo una infancia alegre y despreocupada entre sus hermanos y hermanas. Fue educado en privado hasta 1830, cuando entró en el Gimnasio Federico Guillermo de Tréveris (escuela de primeras letras), que luego fue dirigido por el director Johann Hugo Wyttenbach, un amigo de su padre. En 1835, Marx, que entonces tenía 17 años, empezó a asistir a la Universidad de Bonn, donde deseaba estudiar filosofía y literatura, pero su padre insistió en el derecho como campo de estudio más práctico. Fue capaz de evitar el servicio militar cuando cumplió los 18 años porque sufría de “debilidad de pecho”.Photobucket

Karl Marx se casó con Jenny von Westphalen, hermana del ministro de Interior prusiano, amiga de infancia con la que se comprometió siendo ya estudiante, pero sólo consiguió casarse con ella tras la muerte de los padres de ésta, que se oponían a la relación, y tras conseguir una cierta estabilidad económica (eventual) como director de los “Anales franco-alemanes”. Vivieron con fuertes penurias económicas debido a la irregularidad de los ingresos de Marx, a la persecución política (que censuraba y clausuraba las revistas que publicaba) y a tener que mudarse constantemente de país. Marx tuvo con Jenny von Westphalen 6 hijos, en 1849 esperaban ya el cuarto, en 1855 ya habían fallecido tres -Guido, Franciska y Edgar- convulsiones, bronquitis y tuberculosis serían las causas, la pequeña, Eleonora Marx formó parte del movimiento feminista y Laura Marx, se casó con el dirigente socialista francés Paul Lafargue, y se suicidó junto a él en 1911.

Todo esto lo vemos en escena, en medio de la alcantarilla, y no es que estos personajes hayan vivido en estas circunstancias, aunque si la pasaron mal económicamente, es que los históricos son el alter ego de Carlos Márquez y Jenny Castro, indigentes en la realidad más cruda, que buscan en él asumir roles,  una vía de escape a su propia miseria.Photobucket

Al dejar de lado los papeles de Marx y von Westphalen es cuando la obra, a mi parecer, toma verdadero sentido de la tragedia de la humanidad, una que ha sido abandonada y que, como dice Karl Hoffman en un momento de la representación, es porque “no saben que abajo hay todo un mundo” frase que resume todo el planteamiento social de la pieza, referido a la falta de humanidad existente en la actualidad.

Los sistemas políticos – tanto de derecha como de izquierda – han demostrado no ser la solución a los problemas de la sociedad,  llena de intolerancia, desapego a lo que le sucede al otro, e incluso persecución de las personas, por credo, raza o condición social, con la quema de indigentes – que no es producto de la imaginación de la autora y directora de la pieza, sino que sucede lamentablemente en la realidad mexicana, argentina o venezolana.Photobucket

Se dice que todos tenemos algo de músicos, poetas y locos, y aquí lo refleja el personaje de Marx/Márquez, ya que el filósofo quería ser poeta,  el indigente es músico – tocaba guitarra – y lo de loco puede quedar a la interpretación de los espectadores.Photobucket

Karl Hoffman resalta en esta dualidad de personajes; uno con toques de genialidad conceptual sobre la economía, los problemas del mundo y su solución mediante el socialismo y el comunismo, el otro tratando de ser fiel a unos principios caducos, aunque sabe que no es la solución y que su trabajo diario, acomodando maniquíes para los buhoneros, tampoco representa una salida a la crisis que viven en la alcantarilla, donde terminan comiendo las sobras que botan los de “arriba”, los del mundo superior.Photobucket

Flor Elena González tiene la carga afectiva de la mujer que sigue a su marido, en las buenas y en la malas, y sabe que apoyarlo en este  juego de roles es una forma de amor, sea Jenny von Westphalen o Castro, ella está ahí y hace malabares para mantener el hogar, como lo hace la gran mayoría de las mujeres  en todo el mundo. Este personaje es un canto a esas féminas que logran mantener la tranquilidad en la casa, así ésta se esté hundiendo como el “Titanic”.Photobucket

Una obra que a ratos tiene risa fácil, con groserías y palabras innecesarias, que a veces se siente larga por lo discursivo en el tema de Marx y su vida, pero que eliminando esos detalles, refleja la vida de quienes muchas veces no vemos, o preferimos alejarnos al verlos en la calle. Carlos Márquez no es Karl Marx, desconozco si para bien o para mal, porque al menos el alemán de origen judío tuvo momentos importantes y de comodidad en su vida, con muchas desgracias y penurias también, aunque – luego de muerto – tuvo reconocimiento, mientras que del indigente  nadie se acordará o, peor aún, pasará a ser una estadística más de desamparados quemados, en una ciudad que como dice Gustavo Cerati es de “furia, donde nadie sabe de mí y yo soy parte de todos”, o esa es mi Visión Particular.

PD.  Lamentablemente en la sala no dejaron tomar fotos, así que recurro a las imágenes  oficiales y a las de la rueda de prensa

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