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Cuando Quiero Llorar no lloro: radiografía de una época venezolana

Escuchen “Cuando quiero llorar no lloro” tema de la telenovela colombiana

Rajatabla vPhotobucketolvió a mostrar la referencia que es en la historia del teatro venezolano, con la puesta en escena de  “Cuando Quiero Llorar no lloro”, basado en la novela homónima de  Miguel Otero Silva, obra literaria que también fue llevada a la pantalla chica en Colombia, con un cambio en el final, y también tiene su versión cinematográfica, de la mano de  Mauricio Wallerstein en 1973.

Las novelas de Miguel Otero Silva fueron motivo de inspiración para Carlos Giménez y por eso RajataPhotobucketbla escenificó “Fiebre” (1973), después mostró Casas Muertas (1987)  y  Oficina Número 1 (1992).

Años después,  José Domínguez adaptó “Cuando quiero llorar no lloro” (2009), novela de Miguel Otero Silva,  título que está tomado de un verso del poema “Canción de otoño en primavera” escrito por el poeta nicaragüense Rubén Darío. En la novela se narra una historia  de la Venezuela de los años 50 a 60  a través de tres muchachos y que por nacer el mismo día fueron bautizados como Victorino, como una radiografía de los diversos estratos sociales que tiene un país como el nuestro.Photobucket

Cuentan los historiadores del teatro nacional, como Edgar Moreno Uribe  que es ese primer montaje de la obra tenía “dificultades con el guión, carente de teatralidad, se incrementaron los problemas para el diseño de una puesta dinámica y el contexto extrateatral también conspiró. Una producción pesada y por ende aburrida que dejó enseñanzas”.Photobucket

Ahora, en el 2012, y en el marco del Festival Internacional de Caracas, el director Pepe Domínguez B, con la producción general de William López, articuló un mejor montaje con acciones dramáticas, jugando con violencia verbal y la física, mezclando algo que es típico de los venezolanos y nos marca que es música y el  baile, logrando que el público viva  la historia de esos tres muchachos, quienes al final fallecen el mismo día, como un sino de la tragedia griega, que ayuda a representar lo que fueron esos días de finales de los 60, pero que pudiera estar adaptado a cualquier tiempo y lugar, porque la vida  es cíclica.Photobucket

Con una escenografía sencilla, resaltando los colores de la bandera nacional, tubería y maderas pintadas amarillo, azul y rojo, transcurre  la Caracas, entre el 8 de noviembre de 1948 y el mismo día en 1969, fechas de nacimientos y muertes de los protagonistas: Victorino Pérez, Victorino Perdomo y Victorino Peralta, nombrados así por el santoral que establece que ese es la fecha de los santos Severo, Severino, Carpóforo y Victoriano, conocidos como los “Los cuatro Santos Coronados”.Photobucket

Uno es pobre, el marginal del cerro, condenado por las condiciones sociales a ser un delincuente, ese es Victorino Pérez. El otro es de clase media, estudiante de sociología que se incorpora a la lucha armada de la época, ese es Victorino Perdomo. El tercero es un chico de nacido en “alta cuna”  acostumbrado a hacer lo que le da la gana, y que lo ha llevado a ser patotero y prácticamente una muestra criolla de aquellos violentos de “La Naranja Mecánica” de Stanley Kubrick, ese es Victorino Peralta.Photobucket

Ninguno llega a conocer a los otros, viven sus vidas en paralelo, cada quien en su rango social, pero son un solo personaje signado por la tragedia, por una época más que por su condición social. Pareciera que a juicio de Miguel Otero Silva ningúPhotobucketn joven tenía posibilidad de salir adelante en esa época, porque sin importar dónde se hubiera nacido, el medio era tan influyente y tenía tanta injerencia que era imposible escapar del destino.

Los tres “Victorino” tienen novia, cada una de acuerdo al medio social en que se desenvuelve, no hay mezcla de clases, pero Photobucketninguna de ellas lograr desviar a los protagonistas de su destino, y al final terminan como tres viudas, que sin conocerse tienen mucho en común.

Destaca en el montaje la aparición de tres “brujas” que desaconsejanPhotobucket la acción de la guerrilla, que también son las muchachas del servicio de casa de los Peralta, y que recuerdan a las brujas de “Macbeth”, las llamadas las “Hermanas Fatídicas” y que de alguna manera presagian lo que vendrá en el  futuro  cercano.

PhotobucketLa violencia, el alcohol y las drogas, junto a una necesidad de trascender – de ser el mejor en lo que se haga – sin importar las consecuencias es, a mediados del Siglo XXI,  un recordatorio de lo que sigue padeciendo la juventud venezolana, y de otras latitudes también,  lamentablemente.Photobucket

La obra tiene un inicio y un final que representan el ciclo de la vida y la muerte: primero tres mujeres están felices porque darán a luz en un día cuyo santoral se refiere a    pero en la escena final vuelven a encontrarse – Mami, Madre y Mamá – en el mismo cementerio, enlutadas,  cruzando miradas sabiendo que el negro las une, reconociendo que la muerte, como un cáncer, como un acto terrorista, lo puede alcanzar a uno sea de la posición social que sea.

Dinamismo musical

PhotobucketSi bien la obra escrita por Miguel Otero Silva no hacer referencia a la música de la época, el montaje de Rajatabla usa este elemento, junto a los bailes, para ubicar al espectador en el momento exacto en que el mundo escuchaba determinadas canciones, que sirven además pPhotobucketara ilustrar cada clase social y su ambiente. Guaracha, salsa, música de night club son los acordes que llegan desde el barrio, mientras que en la lucha armada están las melodías de los himnos de combate revolucionario de la izquierda, y en el otro extremo, los de clase alta escuchan los temas “disco” y referencias a la música norteamericana como el gran modelo a seguir.Photobucket

El montaje de Cuando Quiero Llorar no Lloro dentro del Festival Internacional de Teatro de Caraca se hizo en el teatro Cesar Rengifo de Petare, con la sala llena en todas sus funciones.

 Actuaciones para todos los gustos

PhotobucketUna obra con tantos personajes se apoyó en actores como Frank Maneiro, Rufino Dorta,  Ángel Pájaro, Abilio Torres, Juan Franco  Di Marchi, Adriana Bustamante, Pedro Pineda, Indira Giménez, entre otros, y los integrantes del Taller Nacional de Teatro, actuaciones que en muchos casos reflejan el espíritu de la obra de MiguPhotobucketel Otero Silva, pero en algunos otros se limitan a decir el texto, sin que se sienta verdad y entrega en lo que está sucediendo en escena. La variedad de actuaciones afecta en algunos momentos  el montaje, dejándolo más como un gran espectáculo visual y sonoro, que como una experiencia de vivencia en el escenario.Photobucket

Sin embargo, no se puede dejar de reconocer el esfuerzo de Rajatabla al montar esta adaptación de una novela, considerada como fundamental dentro de la narrativa venezolana, y más en tiempos en que el teatro es de pocos personajes, y escenografía sencilla.Photobucket

Esas apuestas al texto nacional, a las grandes producciones, los venezolanos lo agradecen con su asistencia a los montajes, con la convicción de que los ciudadanos necesitan es más cultura y menos violencia. O esa es mi Visión Particular.

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