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Comunicar, expresar: en defensa de la Palabra y los derechos humanos

PhotobucketLa Biblia, que es el libro más reproducido, traducido, y mal interpretado, desde que Johannes Gutenberg en el siglo XV comenzó la impresión masiva de textos en Occidente, dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”.

Relatan los estudiosos de la Biblia que “por lo general se traduce como “Verbo” o palabra, pero también como: relatoPhotobucketcausa, comunicación, doctrina, intención, etc. esto vendría a suponer que desde la creación, la palabra ha estado presente en la vida del ser humano.

La palabra nos comunica, nos une – aunque también puede desunir, destruir – es aquella que nos permite transmitir nuestras ideas  y dejarlas plasmadas para la posteridad.

De aquella Biblia de Gutenberg, de la que se imprimieron alrededor de 180 ejemplares, 45 en papiro y 135 en papel, según Wikipedia es mucho el material que se ha impreso y escrito para la lectura y la preservación.Photobucket

La palabra escrita  fue durante muchos años la base del teatro, considerada como la mayor de las artes, la que integra a todas, dejando para la eternidad   escritos de autores como los clásicos griegos, o William Shakespeare, por solo mencionar algunos.

Pero la palabra sola tampoco puede sobrevivir sin el aporte del ser humano, que es su creador, y quiénes mejor que los actores para darle  vida a esas letras que otros han imaginado.

La palabra y el hombre encuentran un lugar de comuniPhotobucketón en el teatro, y por eso este arte encuentra obstáculos, trabajas, porque como afirma Orlando Arocha “no es peligroso, pero sí fastidioso, porque siempre está buscando y diciendo más; la música, por ejemplo, no habla. La música linda se oye y se acabó, pero tú pones una obra de teatro como Edipo Rey, y cualquiera que tenga dos dedos de frente dice, “Aquí hay un problema político”… Por eso el teatro siempre es menospreciado: fíjate la cantidad de dinero que hay para el teatro y lo que hay para la música. Además el teatro es asambleístico, reúne a mucha gente, y eso tiene un carácter político”.

Este concepto expresado por Arocha puede arrojar luces sobre lo que en la actualidad pasa con el teatro, al menos en Venezuela, donde el apoyo oficial dejó de ser – hace tiempo – política de EstPhotobucketado, para dejar en manos de los productores, y grupos su  subsistencia. Son algunos los ejemplos de grupos que han logrado mantener su producción en el tiempo y contando con espacios para ellos. Casos como El Teatro San Martín, Skena, entre otros pocos son dignos de señalar, porque lo normal es  que un grupo tenga una temporada corta en una sala y luego deban buscar otro lugar, porque se baja el telón para subir una nueva producción. Habría que preguntarse si ¿es que hay muchos grupos haciendo teatro, o es que hay pocas salas?

El otro problema con la actividad teatral viene por el lado humano, el de la defensa dePhotobucket los de derechos de quienes hacen de esta labor su día a día, lo que tampoco es fácil al no contar con una asignación fija que le permita dedicarse a su trabajo, sin tener que estar pensando en cómo llegar al final de mes.

El 27 de marzo es el Día Mundial del Teatro y, es bueno recordar  que las actividades no se conmemoran en una única fecha, como el día de la madre, del padre o de cualquier profesión, ya que es un trabajo que se hace con regularidad que debería ser tomado más en cuenta.

Pero a final de cuentas, no soy actor ni dramaturgo, aunque sí tengo muchos amigos y conocidos que trabajan en esta área, muchos de los cuales no están atravesando sus mejores momentos. Por ello  quiere traer a colación un escrito de Yajaira Salazar, que aunque está desde hace años viviendo en Francia, conoce lo que sucede, no solo aquí en el teatro, sino que termina siendo un feo denominador común en muchas partes de esta casa llamada Tierra y que no es otra cosa que la falta de apoyo.

 En busca de derechos, por un teatro

en nombre de los derechos humanos

La mujer y elPhotobucket hombre de teatro, entes generadores de cultura y de cambios sociales, tienen la responsabilidad de comunicar, de expresarse, de hablar en legítima defensa de La Palabra.

Nuestro papel como gente de teatro es el de ser elementos regeneradores de sistemas donde se nos niega cada vez más el acceso, como si no tuviéramos derecho a hablar del mundo en el que vivimos.

Las mujeres y hombres de teatro tienen la tarea de ocuparse de revivir los valores humanos, éticos y morales que ya no existen en nuestra época. El teatro debe servir para ilustrarnos, para abrir senderos que nos ayuden a salir del período de oscurantismo que está viviendo el mundo actualmente.

El único lugar donde el discurso del actor logrará su verdadero impacto y donde su mensaje logrará una verdadera relevancia es en la escena teatral.

Es en la escena teatral donde encontrarán eco las ideas de los dramaturgos, que han inspirado la historia del teatro: Shakespeare, Ibsen, Shaw, Pinter, Havel. Es a través de la palabra, a través del verbo, donde relucirá el pensamiento de la literatura teatral.

Los teatreros del futuro deberán concebir la sociedad y el mundo del teatro como un terreno indivisible, donde se verán obligados a librar batallas cuya única victoria consistirá en lograr el éxito por sus derechos como artistas.

Los artistas no hacen su trabajo en su tiempo libre, como se ha dicho siempre. Los artistas dedican todo su tiempo al trabajo. El trabajo es un derecho inalienable; como consecuencia, los hombres y mujeres trabajadores del teatro deben exigirle al Estado los derechos sociales que les corresponden: derecho a la salud, a la seguridad material y social, al descanso, al tiempo libre.

Discutir y proponer leyes que apoyen esos derechos, que ayuden a obtener a través de los recursos del Estado la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su trabajo artístico, esta debe ser una preocupación del artista y una obligación de los líderes culturales de un gobierno.

Aprobar una ley de protección para los artistas con derechos que protejan su nivel de vida, con derechos a seguros de vejez, de invalidez, leyes que aseguren el bienestar de la familia, es indispensable para la existencia de todo gremio teatral.

Que el 27 de marzo de 2012, Día Mundial del Teatro, sirva de reflexión a los dirigentes de las instituciones culturales de la República, haciéndose eco de esta problemática, proponiendo e instaurando sin tardar, leyes de protección social y económicas, dotadas de un adecuado marco jurídico que tengan como único fin asegurar la protección de ese valioso patrimonio que son los artistas, recurso natural de una nación.

Yahaira Salazar

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