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¿Solo los policías corruptos y los niños inocentes triunfan al final?

PhotobucketDice un refrán que “cría fama y acuéstate a dormir”, y eso pareciera que nos quieren dejar como mensajes dos películas venezolanas de reciente estreno.

El tema de la policía en nuestra cinematografía pareciera ser la historia de aquellos que son corruptos y el ansia del dinero los lleva por cualquier camino con tal de proteger sus intereses y sacar provecho de todo y de todos.Photobucket

Por un lado está el caso de “Wayuu la niña de Maracaibo”, cuyo entreno tuvo bastante asistencia de personas ligadas al medio de la farándula, como Román Chalbaud, Miguel Ángel Landa, periodistas e invitados especiales, así como parte del elenco.Photobucket

Esta cinta está enmarcada en lo que se denomina  género policial negro, que cuenta con criminales crueles con mujeres fatales y ambientación principalmente nocturna, que en este caso la iluminación es la que ofrece el paisaje árido de la Goajira.  Los protagonistas de esta historia en particular tienen vidas ocultas, poco claras, en parte por la misma trama, en parte por la falta de claridad en el guión.Photobucket

“Wayuu, la niña de Maracaibo” es el segundo largometraje de Miguel Curiel – el primero fue “Una noche oriental – y busca reflejar la lucha entre la tradición de una etnia de la que poco conocemos los venezolanos, o los colombianos, y que está en el medio de los dos países, como una zona neutral que se nutre de sus vecinas pero sin querer ser de ninguna en realidad.Photobucket

La historia ocurre en la Goajira, donde Gamero, el Rey de los Guajiros – interpretado por Daniel Alvarado – esta “violando” la ley de ellos al querer casarse con  Chiquinquirá, una  maracucha, en la piel de Karina VPhotobucketelázquez, quien para el papel tuvo que aumentar 10 kilos, que no comparte los ancestrales ritos y vive más su vida como si fuera soltera y todos deberían rendirle pleitesía. En ese mundo, donde el contrabando y  la droga no son ajenos, aparecen los negocios turbios con la policía, y las amenazas.

Surge una historia de atentados contra Chiquinquirá y para investigar estos hechos, un policía que tienePhotobucket negocios con Gamero trae desde España a Alatriste, un vasco que con ese apellido ya uno se puede imaginar cómo es su personalidad, y que interpreta Asier Hernández, a quien, afortunadamente, parece que nunca le dieron el texto completo de la película, porque las expresiones faciales en todo momento son de desconocimiento total de la situación en la que está inmerso, lo que le da una naturalidad propia de quienes van al cine y entran en la mitad de la función y no se enteran de lo que vieron.Photobucket

Sin muchas explicaciones, Alatriste comienza a conocer de la mano de Gamero lo que es vivir en esta zona que además de árida, tiene sus propios códigos de silencio, y en ese clima debe investigar quién quiere matar a la protagonista femenina, lo que a la larga no logra, pero como película al fin genera que se despierte la atracción entre la maracucha y el vasco.Photobucket

Una trama de intriga policial con mucho de realidad actual, los negocios del contrabando y la participación de la policía como socios de los maleantes. El cuyo logro principal de la película es que es hablada en tres idiomas: español, wayuu y vasco, lo que le da un color distinto a la cinta, a la vez que presenta los paisajes y costumbre de la Goajira que pocas veces se ve en el cine nacional.Photobucket

El guión es flojo y le faltan mayores detalles para  crear una obra redonda, y  deja al espectador con más dudas que aciertos, pero si ya eso fuera poco, la película  remarca esa imagen del policía corrupto, que se vende y comercia con cualquier cosa o pone en riesgo vidas simplemente por el hecho del dinero.

Aunque se puede decir que en “Wayuu, la niña de Maracaibo” triunfa de alguna manera el mal – porque los delincuentes se salen con la suya- hay una cierta idea de esperanza que se ve en los más inocentes, los niños de la etnia, quienes al parecer pueden tener un  futuro  distinto, pero con la espada de Damocles sobre sus cabezas, que tiene que ver con la policía y las leyes manejadas por personas que buscan su lucro personal. La películatiene elemntos que pueden inetersar al espectador, por los paisajes, el tener diálogos en tres idiomas, incluso se canta en vasco, mantiene in ientreés por saber qué es lo que ocurre en la historia, aunque al final no pretenda entender lo que vio, porque ahí no están los mejores resultados.

No te puedes negar y lo sabes

PhotobucketLa otra película que recién comenzó a ser exhibida en las carteleras nacionales es “Piedra, papel o tijera”, de Hernán Jabes, donde se pone en evidencia que las decisiones tomadas al calor de la pasión raras veces tienen buen final y generalmente sucede que – como una bola de nieve que ponemos a correr por una colina –   una mala acción trae consigo otras iguales o peores.Photobucket

La violencia en la que estamos inmersos quienes habitamos en Caracas – o cualquier gran ciudad  latinoamericana – muchas veces nos hace tomar decisiones – como en el juego de Piedra papel o Tijera – que poco ayuda resolver los conflictos. Una infidelidad, una deuda de dinero, la falta de racionamiento y el calor a la hora de tomar una medida son elementos que se ven en esta película, llevando  a sus protagonistas a resultados que les cuesta la vida por precisamente no saber llevar sus existencias.Photobucket

Se entremezclan dos historias, que al parecer no guardan relación: una pareja,  Marina y Héctor, representados por Gloria Montoya y Leónidas Urbina,  que atraviesa ciertos “problemas”;  el hijo – Luis – personificado por Iván González – que deja olvidada en casa una parte de la tarea que debe entregar, y que obliga al padre a regresar a la casa luego de jugar a la toma de decisiones porque “No te puedes negar y lo sabes”,  algo como sucede en la serie mexicana “Capadocia”, que por el olvido del “mono” de felpa del hijo de la protagonista se desencadena toda la tragedia, son hechos que desencadenan acciones de las que luego van a arrepentirse todos.Photobucket

Por otro lado están  Cristian y Valentina, en las pieles de Leonardo Arvelo y Scarlett Jaimes, pareja joven que vive el día a día de las grandes ciudades, de las que no se escapa la violencia y los tratos con delincuentes como Mario, interpretado por Ernest Campos, y que por cosas de la película terminan  siendo cómplices de un secuestro que involucra a la policía, una que ya hemos dicho no está para “servir al pueblo” sino para valerse de lo que se pueda para lograr su beneficio propio

Los celos llevan a olvidar la inseguridad en la que vivimos en Caracas y eso provoca hechos que a la larga son aprovechados por los miembros de las llamadas “fuerzas del orden” para su lucro y en el camino salir de algunos indeseables a sus intereses.Photobucket

Entre las dos películas, “Piedra, papel o Tijera” está mejor estructurada, el “cuento” está mejor contado y las actuaciones son parejas, sin destacar uno más que otro, lo que no sucede en “Wayyu, la niña de Maracaibo”, donde Daniel Alvarado demuestra su condición de actor – además interpreta dos papeles – por encima de las otras interpretaciones.

Actuar bien o mal es algo de cada individuo, pero en manos de cineastas se vuelve un asunto de qué se quiere decir y cuál es la consecuencia de las acciones que salen de las mentes de los creadores. Lo que queda de moraleja en estas dos cintas es que los inocentes, principalmente los niños, son los grandes vencedores, pero no se crean mucho esto, porque al crecer, muchos infantes pueden convertirse en policías para terminar rePhotobucketpitiendo esos esquemas de delincuencia oficial e institucional que tan acostumbrados estamos los venezolanos a ver,  no solo en las salas de cine, sino en la vida real. Donde los policías buenos mueren temprano, y solo los “vivos” logran sobresalir. ¿Realidad o ficción?

Los seres humanos somos animales de repetición y si a lo que constantemente estamos expuestos es a la violencia, al trato sucio, a querer algo por el método que sea, entonces seguiremos reforzándolo y no por eso debemos creer que ocultando estos temas dejarán de pasar; sin embargo, no todo en la vida es malo, ni es blanco o negro, o esa es mi Visión Particular.

PD: las fotografías son de la página web de “Piedra papel o Tijera“, de internet y del estreno de “Wayuu, la niña de Maracaibo”

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