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Aprendiendo un nuevo juego para ponerle el cascabel al gato

En un país sudamericano llamado “República de Miranda”, se libra una guerra. photo juego_zps29d3ab45.jpg

Arcibel Alegría, aunque  pudiera llamare Laureano, Emilio o cualquier otro nombre, trabaja en un diario escribiendo notas sobre ajedrez – igual pudiera ser humorista, periodista, músico, o tantas otras profesiones –  por un error al publicar una de sus reseñas del juego, el artículo va a dar a la sección política con una foto del dictador, lo que interpretan como un ataque contra el “Amado Líder” y termina en la cárcel como preso político. photo juego1_zpsde96b276.jpg

El caso es que trata de habituarse como puede a la vida dentro de la prisión, mientras los años pasan y pasan, hasta que  por cosas de la vida conoce a Pablo a quien le enseña a jugar al ajedrez, leer y escribir, pero como Pablo no podía entender cómo funciona el Ajedrez, Arcibel inventa un juego a partir de un mapa de Miranda, utilizando azar, estrategia y simulaciones de situaciones reales. De esa forma el Ajedrez termina siendo una especie de juego de Diplomacia o el Risk, o mejor dicho un juego de guerrillas. photo juego2_zps09a1acd5.jpg

Pablo logra escapar de la cárcel y difundirá el juego por toda la República, para luego comenzar un movimiento para tumbar al Dictador y al régimen que ante la novedad de los ataques termina cayendo para dar paso a la Democracia.

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Este resumen en la historia de la película argentina El juego de Arcibel”, del 2003, dirigida .por Alberto Lecchi, con la protagonización  de Darío Grandinetti y Diego Torres, entre otros. photo juego5_zps62d06c58.jpg

La película si bien es una ficción no deja de tener “guiños” con la realidad latinoamericana, con sus dictaduras disfrazadas de “democracia”, sus presos por intolerancia gubernamental, con otros que están tras las rejas  y terminan aprendiendo más del mundo delictivo y de la vida, que lo que hubieran conocido en otros lugares.

Pero la cinta también habla de la perseverancia, del aprender a vivir en las peores condiciones, sabiendo que al final “Dios aprieta pero no ahorca”. photo mandela3_zpsd5a18312.jpg

Por ejemplo, Nelson Mandela mientras estuvo en la cárcel “reflexionó mucho, leyó muchos libros. Se enteró de cómo iba el mundo. Supo que era posible insistir en la vía militar, pero eso, lo entendió, era básicamente garantizar que Sudáfrica estaría en guerra permanentemente”, esto según un artículo escrito por John Carlin, periodista británico. photo mandela1_zpsbd3fa6d2.jpg

Ese tiempo en la cárcel le permitió a Mandela “comprender que la violencia no lo llevaría hasta donde quería llegar. Él sabía que de la cárcel algún día iba a salir, que algún día iba a tener que negociar y comenzó a prepararse para eso, la que sería su verdadera batalla”.

“Cuando photo mandela5_zpsdc3c3464.jpgsalió de la cárcel en el año 90 tuvo la claridad para comprender que no sólo había que lograr una paz negociada sino que había que asentar las bases para que luego de que se firmara la paz, de que hubiera elecciones libres y de que él fuera presidente, existiera el clima para que no se generara una contrarrevolución. Lo más sorprendente de Sudáfrica fue que al llegar los negros al poder, la gente que perdió estaba muy armada y tenía mucha experiencia militar. Lo más previsible era que se generara un movimiento guerrillero desde la extrema derecha, pero eso no ocurrió. Y no ocurrió porque Mandela se propuso generar un clima en la sociedad a través de la reconciliación, de conocerse y generar respeto mutuo”. photo presos1_zps406ae708.jpg

Tanto en un caso, el de la ficción como en el real, el denominador común es que el encierro permite hacer pensar y tomar perspectiva a quien está en esa condición sobre lo que puede hacerse para salir adelante en un país que aunque sea “democrático”, está muy lejos de en realidad serlo.

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En Venezuela, existen varios ejemplos de personas privadas de libertad que pueden – y hasta uno pudiera decir que deberían – ser ejemplos a seguir en cuanto a paciencia y perseverancia. Pueden llamarse Simonovis, Forero,  Afiuni, o cualquiera de tantos que están  presos o detenidos sin sentencia, lo cierto es que solamente el tiempo dirá si estas personas pueden motivar a otros a seguir en la “pelea” por un sistema político que no discrimine, ni insulte al otro, que permita unir en lugar de separar. photo marchas2_zps92dea42d.jpg

Al igual que el “El juego de Arcibel” lo importante es aprender nuevas estrategias, nuevas reglas, evitando repetir lo que desde el Gobierno se marca como pauta que siguen los opositores. llega un momento en que es necesario que sean otros los que establezcan las pautas y sea el Poder el que deba seguirlas para estar en sintonía con la población, aunque hay que estar claro que -en el caso venezolano – la polarización hace difícil pensar en una reconciliación general a corto plazo. photo marchas4_zpse7548a55.jpg

Lo que está en “juego”, aunque parezca un cliché, es más que un Gobierno, es una manera de pensar, hacer y ser, es la forma de vivir que nos ha llevado a una división que ha provocado enemistad entre familias,  separación de parejas, incluso suicidios ante una situación desesperada económicamente hablando. photo marchas_zps6b01d9df.jpg

La fecha del 14 de abril es una oportunidad para conocer qué país se quiere para Venezuela, ya sea continuar un modelo que tiene 14 años – con más desaciertos que aciertos – o empezar casi desde cero a levantar una  nación que requiere el esfuerzo de todos para salir adelante, y demostrar que es un lugar que siempre recibió a todos con las manos abiertas y que está en capacidad de volverlo a hacer, pero que primero debe entender que tienen  que sanar sus lesiones internas. Sin olvidar que previo a esa fecha el Gobierno de turno hará todo un recuerdo y recuento de lo que fueron aquellos días del 11 al 13 de abril del 2002, como un mecanismos para que lapoblación tenga miedo a un posible triunfo de la oposicción en las elecciones presidenciales. photo elecciones_zps74dff4a0.jpg

Sean los presos políticos, sean los que están presos en una sociedad que no ofrece una alternativa que el “pensamiento único” o aquello que en estos tiempos han visto mejorar su condición de vida – sin ser del Gobierno – es el momento de aprender nuevas photo gato_zps0ba24904.jpg reglas, de entender que la violencia no es el camino, y que si queremos mejorar debe ser una tarea de todos, juntos y sin distingo de raza, credo ni ideología, porque llegó el momento de aprender a hacer las cosas de manera diferente, ponerle el cascabel al gato de una forma más creativa pero sobre todo, aprender a perdonar – que hay mucho de bando y bando –  y para ello, como escribió Laureano Márquez en estos días en su Carta a María, pido perdón, porque “si alguien encontró en mi escrito intenciones diferentes a las aquí expuestas, si a alguien ofendí, de corazón ofrezco disculpas. No era esa, ni con mucho, la intención”, o esa es mi Visión Particular del momento que vivimos.

 

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