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La justicia descansa en 12 hombres

Un solo palo no hace montaña… a veces

Un joven latino de 16 años está acusado asesinar a puñaladas a su padre. Si es considerado culpable su castigo será la muerte. El jurado tiene la tarea de determinar si el caso está  “cerrado” como aparenta estarlo. photo P1020071Copiar_zps9965c0a9.jpg

“Ahora su deber es sentarse y separar los hechos de la fantasía. Un hombre está muerto. La vida de otro hombre está en juego”.

Estas palabras las pronuncia el Juez para advertir la tarea que tienen por delante 12 hombres que no se conocen entre sí y que juntos deben decidir el futuro del “presunto” asesino. photo P1020072Copiar_zps7d5b0473.jpg

Entran en una sala, y allí comienza una larga lucha por determinar cuál será el futuro del joven. Once miembros del jurado votan de manera inmediata por la culpabilidad del acusado, pero el jurado Número 8 emite su voto en disidencia, lo que enciende las primeras alarmas, porque si el caso es “claro” cómo alguien está en desacuerdo.

El jurado númer photo P1020074Copiar_zps6145031e.jpgo 8 no es que crea que el acusado es inocente, solo que algo le dice que es necesaria una discusión que de un veredicto “más allá de toda duda razonable”.

Este es el argumento de “Doce hombres en pugna”, una obra escrita por Reginald Rose originalmente para la televisión, cuyo estreno  “en Estados Unidos fue el 20 de septiembre de 1954 en el espacio Studio One de la cadena de televisión CBS. Un año más tarde, el autor adaptó la obra para su interpretación sobre los escenarios. Finalmente, en 1957 se rodó una película con el mismo título, dirigida por Sidney Lumet”. En 1997,  William Friedkin hizo una nueva versión. photo P1020078Copiar_zpsd74af6c7.jpg

 El planteamiento tiene mucho que ver con la ética judicial, porque 12 hombres sin conocerse ni saber nada unos de otros tienen la responsabilidad de decidir el futuro de un joven. Aunque en principio 11 de los miembros del jurado creen ciegamente en la culpabilidad del latino, poco a poco comienzan a aflorar prejuicios, reflejos de situaciones similares, y hasta el desprecio por la vida humana solo porque se está apurado para asistir a un juego de beisbol. photo OJ_zpse1d73c89.jpg

Aunque “Doce hombres en pugna” está ambientada en Estados Unidos en la década de los 60 del siglo 20, su vigencia no se ha perdido, y puede ser el juicio contra OJ Simpson, o contra alguien menos celebre, lo real es que una mala interpretación, o un abogado designado por el tribunal que no quiere asumir su labor, pueden ser suficientes para que un inocente sea encontrado culpable. photo P1020079Copiar_zps8c6a66d7.jpg

Los 12 miembros del jurado están integrados por personas de todo tipo de edad, condición socio – económica y raza – para que la decisión sea democrática –  pero como dice el refrán: la procesión va por dentro y no siempre quienes creemos más objetivos lo son a la hora de tomar decisiones.

La ética entra en juego en esta obra porque a veces nos comportamos de una manera en “público” y otra cuando debemos fijar posición y es así que en un primer momento 11 personas deciden votar a favor de culpabilidad, mientras quen uno solo decide que él no está convencido de los alegatos presentados y comienza la lucha por ver quién convence a quién. Primero, la mayoría quiere hacer que la minoría cambie de parecer, pero luego es este solitario el que comienza a ofrecer sus consideraciones sobre lo que para él fueron fallas en el proceso presentado en el juicio. photo P1020078Copiar_zpsd74af6c7.jpg

Uno a uno va cambiando la mentalidad de los jurados hasta que la votación inicial de 11 a 1 comienza a balancearse en la otra dirección y ese uno se va rodeando de personas que piensan que – tal vez – el joven pueda ser inocente porque hay la “duda razonable” para e photo a_Paacutegina_2_zpsf2a10200.jpgllos, hasta que el desenlace es el que nadie se imaginaba al inicio de la obra.

Recientemente, en México se estrenó esta obra teniendo en los roles protagónicos  a Roberto Ballesteros, Darío Ripoll, Pedro Sicard, Roberto Sosa, Fernando Becerril, Héctor Suárez, Roberto Blandón, Gustavo Rojo, Darío T. Pie, Carlos de la Mota, Fernando Ciangherotti y Juan Ignacio Aranda, bajo la dirección de José Solé.

Un electo variado, en edades, facciones, presencia escénica, ayudó a transmitir ese espíritu de heterogeneidad que plantea Rose porque ninguna persona por sí sol photo P1020083Copiar_zps5926aa5b.jpga es suficiente para influir en nadie, pero todos juntos pueden hacer mucho, sean de la condición que sean.

El montaje transcurre en una  sala donde se nota el paso del tiempo, cambio de luces, las condiciones climatológicas – lluvia y calor – factores que influyen en el estado de ánimo de los personajes. photo a_Paacutegina_1_zps49e0e249.jpg

La dirección resuelve con elegancia el movimiento de los actores, que no tienen mayores recursos de desplazamiento – recordemos que están encerrado en un cuarto – y la utilización del baño giratorio da un elemento visual que libra de cualquier monotonía que pueda presentarse en el escenario.

Hablando de la parte externa que afecta a los personajes, el calor y la lluvia incomodan a la gente que está tratando de concentrarse; junto a las situaciones personales de cada miembro del jurado. El contacto visual adquiere gran importancia influyendo en las opiniones de los demás, mientras más cerca estamos de alguien que tiene convicciones fijas es más fácil que otros puedan inclinarse a favor de estas posiciones.

Versión femenina

 photo mujeres2_zpsea5fe729.jpgPero si poner de acuerdo a 12 hombres para que tomen una decisión de vida o muerte no es fácil, que lo hagan 12 mujeres pudiera parecer tarea imposible, y por ello existe una versión de solo mujeres con este tema, titulada “Doce mujeres en pugna”, que fue llevada al teatro en México en estreno mundial. Aunque el texto y el conflicto es el mismo, la versión femenina trata de mostrar cómo son las mujeres a la hora de tomar decisiones y dejarse influir por otras como ellas. photo mujeres_zps4f1fab1b.jpg

El elenco de “12 mujeres en puga” estuvo representado por Raquel Olmedo, Yolanda Mérida, Erika Buenfil, Laura Zapata, Leticia Calderón, Irán Castillo, Gabriela Murray, Nora Salinas, Azela Robinson, Marimar Vega, Cecilia Gabriela y Laura Luz.

Lo cierto es que esta obra perdura en el tiempo, porque aunque ambientada en épocas pasadas, los jurados siguen siendo parte fundamental del sistema judicial de muchas partes del mundo, no solo en Estados Unidos y la responsabilidad de determinar la culpabilidad o inocencia de una persona no es tan fácil como se puede creer, es un gran peso, que a veces se escuda en la mayoría – como Fuenteovejuna – pero a veces la conciencia pesa y debemos dar un paso al frente para decir que no estamos de acuerdo con algo que nuestra conciencia no nos dejaría en paz, porque muchas veces un solo palo no hace monte, pero como hacen los castores, la unión de muchas ramas hace un dique fuerte, o esa es mi Visión Particular.

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